A veces el milagro es seguir adelante
- Maite Rodríguez Márquez, Ph.D.

- hace 16 horas
- 2 Min. de lectura

En una de las tantas visitas que realizo al hospital de niños, miré hacia un lado y vi a dos padres bajando con cuidado una silla de ruedas para sentar a su pequeño hijo sin lastimarlo. No sé si observé aquella escena desde mis propias vivencias, pero en el rostro de aquella madre percibí cansancio… y también el deseo inmenso de un milagro.
Seguí caminando hacia mi destino y vi a una familia de seis. En una silla de ruedas iba la madre, empujada por un niño que no parecía tener más de diez años. Desde su silla, ella guiaba a otro niño de aproximadamente doce, quien sostenía de la mano a una niña visiblemente dentro del espectro autista. Otro de los niños cargaba un bulto.
Mi instinto protector me hizo detenerme. Quise asegurarme de que todos cruzaran aquella pequeña calle sin peligro.
En esa madre vi cansancio, pero también una fuerza inmensa. Supongo que no era ella quien recibía atención en aquel lugar exclusivo para niños; quizás estaba allí por alguno de sus hijos, por una cita o una terapia. Lo que sí era evidente es que no faltó. No faltó al compromiso. No faltó al cuidado. No faltó al llamado silencioso de la maternidad.
Y pensé que quizás ella no tenía tiempo para sentarse a lamentar los vientos de la vida. Tal vez simplemente se levantaba, respiraba profundo y asumía con responsabilidad ese rol inmenso de madre.
Aquella escena me dejó una reflexión profunda. A veces hace falta detenerse, mirar alrededor y entender que la vida no solo pesa sobre nuestros hombros. Muchas veces creemos que cargamos el mundo entero, hasta que vemos a otros avanzar con cargas que ni siquiera imaginamos.
Y entonces comprendemos algo: aunque cada dolor es único, también existen personas enfrentando días difíciles con una actitud admirable. A veces el milagro es seguir adelante.
Y entonces uno aprende a mirar la vida con más gratitud, más humildad y más compasión. Porque nunca sabemos cuánta fuerza le ha costado a alguien simplemente llegar hasta donde está.



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